“La idea de la muestra fotográfica y el documental es reflejar las diferencias culturales que van desde el país, la lengua, la religión, la comida, la arquitectura; pero sobre todo, centrar la atención en las semejanzas que hay en esta diversidad”, afirmó Juan Carlos Alburquerque.
Los niños que forman parte de Twelve, transition age, fueron elegidos cuidadosamente por el fotógrafo, se consideró que fueran seis niñas y seis niños de los cinco continentes, que hablaran lenguas diferentes, incluso – explica- el idioma español está representado por una niña española y el niño mexicano habla tzotzil, con religiones distintas que van desde el budismo, cristianismo, catolicismo, islamismo hasta el ateísmo.
Mexicano, temporalmente radicado en el estado de Morelos, ha sido denominado como fotógrafo viajero. Inició este proyecto hace más de cuatro años durante los cuales viajó a Hungría, Dinamarca, Senegal, Nueva Zelandia, Estados Unidos, Camboya, China, Egipto, España, Filipinas y México, para entrevistar y fotografiar a niños de estos países.
Juan Carlos Alburquerque explica que estos viajes le permitieron comprobar que los niños de países tan diversos comparten una preocupación por el mundo. “El problema es que siempre ponemos mayor atención a las diferencias como su lengua, costumbres, religión y no a las similitudes”, indicó.
Refirió que el Complejo Cultural Universitario de la BUAP es un magnífico espacio en el que se podrá apreciar su obra, ya que cuenta con una sala de cine con las mejores instalaciones para proyectar el documental, y el lobby del Auditorio para exponer las 46 fotografías de dos metros de altura, que integran la citada exposición.
Twelve, transition age, estará expuesta al público hasta finales de febrero, en el lobby del Auditorio del Complejo Cultural Universitario de la BUAP. La entrada es libre.












