El día 25 de noviembre fue elegido para esta causa, como una manera de conmemorar a las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, activistas políticas que fueron asesinadas el 25 de noviembre de 1960, por la policía secreta del dictador Rafael Trujillo en la República Dominicana. Las hermanas eran fuertes opositoras a la dictadura de Trujillo, pero al ser descubierto el complot en contra de éste en enero de 1960, fueron condenadas Minerva y María Teresa a cinco años de prisión, al igual que sus esposos y el esposo e hijo mayor de Patria. La comisión de paz de la OEA visitó Santo Domingo y constató las terribles condiciones y las torturas que sufrían los presos políticos, lo que obligó a Trujillo a ablandar la situación. Fue así que las hermanas pasaron a arresto domiciliario en agosto de ese año, con permiso para salir dos veces a la semana. En noviembre sus esposos fueron trasladados a la cárcel de Puerto Plata, quedando más cerca de las hermanas; fue entonces que se planeó asesinarlas en una carretera solitaria cuando regresaban de una visita a la cárcel, el día 25 de ese mes. Sus cuerpos fueron hallados en el fondo de un precipicio; se convirtieron, para el movimiento popular y feminista de la República Dominicana, en un símbolo histórico de la lucha y la resistencia.

El día se declaró oficialmente a nivel internacional el 17 de diciembre de 1999. La ONU invitó a gobiernos, organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales a promover actividades dirigidas a sensibilizar al público respecto a este problema que afecta a mujeres en todo el planeta.
Hay muchas formas de violencia contra la mujer: violencia en el hogar, violación, trata de mujeres y niñas, prostitución forzada, violencia en situaciones de conflicto armado como asesinatos y violaciones sistemáticas; esclavitud sexual, embarazo forzado, asesinatos por causa de “honor”, violencia por causa de la “dote”, infanticidio femenino, la selección prenatal del sexo del feto en favor de bebés masculinos, la mutilación genital femenina y otras prácticas perjudiciales.
La manera más común de violencia contra la mujer es la que ocurre dentro del hogar. Un hombre es capaz dañar físicamente de muchas formas a su compañera, con golpes, mordidas, estrangulamiento e incluso con armas, llegando muchas veces a causar la muerte. La violencia también se da de manera psicológica, pues hay mujeres que creen merecer el maltrato por haber hecho algo mal, y hay otras que tienen tanto miedo del marido que no son capaces de denunciarlo, pues las consecuencias pueden ser peores. También se da el maltrato verbal en forma repetida, el acoso, la reclusión y la privación de recursos físicos, financieros y personales.
En algunas sociedades es normal que la mujer tenga que acceder a las acciones sexuales de su esposo, aún cuando éstas sean violentas. En algunos países esto está condenado como delito penal, pues el coito forzado es violación, incluso si la víctima está casada con el agresor o vive con él.
En muchos países ya se está teniendo más seriedad en este tema, se crean leyes para garantizar los derechos humanos, con especial atención en la integridad de la mujer. Concientizar es muy importante, pues hay muchas mujeres que no saben a quién acudir o que hacer en caso de violencia de cualquier tipo contra ellas.
En la ciudad de Puebla, el Instituto Poblano de las Mujeres está a disposición de las ciudadanas para trabajar por la igualdad. La línea TelMujer 075, está al servicio de cualquier mujer que tenga una emergencia de violencia con su pareja o familia, con asesoría profesional para brindar asistencia integral.
Fuentes: www.un.org, www.educacionenvalores.org












