Cuenta el abuelo que hace mucho tiempo llegó al pueblo una familia. Nadie supo de dónde provenían y por qué habían elegido ese lugar para instalarse. La familia estaba integrada por los esposos y su hija; una joven sumamente hermosa, de ojos vivaces que conquistaban a todo aquel que la mirará. Muchos hombres lee pidieron matrimonio pero su padre no quiso casarla con nadie porque no los consideraba dignos de la belleza de su hija. Una noche asaltó la casa uno de los pretendientes, enloquecido de amor, asesinó a cuanta persona se le puso enfrente, incluidos los padres de la chica. Amordazándola se la llevó para hacerla suya pero, al llegar al río y previendo el destino que le esperaba la doncella se deshizo de los amarres y quitándole el cuchillo a su verdugo se lo clavo en el pecho tan profundo que murió al instante. El cuerpo de la mujer se puso de un blanco tan intenso que ni siquiera la sangre pudo opacar. El hombre al ver que ella estaba muerta tiró su cuerpo en la corriente, huyendo como un cobarde. Dice el abuelo que nadie la ha vuelto a ver más que León, su hermano mayor y que después de eso murió. El abuelo y sus hermanos eran aún muy pequeños, casi no lo recuerdan pero su madre les contaba el suceso como si hubiera sido ella misma quien vio a la mujer blanca.
Era una noche tétrica cuando León volvía del trabajo ―según contaba la madre― había rayado lo de la semana quedándose a tomar mezcal en la cantina del pueblo con alguno de sus amigos. Para llegar a su choza debía caminar 9 kilómetros, atravesando algunos cerros y cercando el río. Cuando echo a andar ya pasaban de la diez. Los mezcales le sirvieron para sortear el frio que sentía hasta en los huesos. Caminó varios minutos escuchando únicamente el cantar de los grillos alborotados. La noche era densa. A cada paso sentía que sus hombros se iban llenando de una gran pesadez, se sacudió como los perros cuando balancean rápidamente el cuerpo para espantarse las pulgas. Estaba llegando al paraje de Galeana, lugar donde se sabía que el coronel Andrés Galeana, en la época de la revolución, colgaba a sus enemigos del árbol más alto que aún se encontraba vigoroso, ahí también los pobladores colgaron el cuerpo de aquel bandido que osó robarse tiempo atrás a la doncella más hermosa del poblado; la mujer blanca. En ese momento el viento golpeo las ramas produciendo un ligero chillido que a León le dio escalofríos. Apartó la vista del árbol, porque recordó que en las horas más pesadas los cuerpos de los colgados volvían a aparecer en cada una de las ramas. Conforme se apartaba los rugidos de las hojas se convertían en quejidos suaves y dolorosos. Apresuró el paso alejándose lo más rápido que pudo hasta llegar al río, su corazón palpitaba tan fuerte que hubiera jurado que se le saldría en cualquier momento.
Descendió para penetrar al río. La tierra húmeda hacía que sus pies resbalaran a cada instante. Temiendo que por la oscuridad fuera a caer al precipicio buscó a tientas unas raíces que le sirvieron de pasamanos hasta sentir que pisaba tierra firme. Se quitó los huaraches, se arremango el pantalón y camino sintiendo el agua llegarle hasta las rodillas, como una sabana ligera acariciándole la piel. No tuvo ninguna dificultad en avanzar porque la corriente lo empujaba lentamente. Nunca antes había percibido el río tan suave, alzo la vista y vio que la luna apenas si dejaba ver unos tenues rayos entre las nubes espesas mientras escuchaba ladrar encolerizadamente a los perros, el sonido aunque lejano, llegaba claramente a sus oídos. León supuso que tal vez perseguían a un animal salvaje que asaltaban los corrales para comerse a las gallinas pero los gruñidos de los canes se iban acercando cada vez más llenos de furia, de ataque. No pasó mucho tiempo cuando la quietud volvió, los perros enmudecieron de tajo y un terrible silencio colmó el ambiente. León detuvo su caminar. La calma era inquietante. De pronto percibió que la corriente se movía al compás de chasquidos que producían pies al toparse con el agua, contuvo su respiración para identificar mejor los sonidos. Eran ecos de patas ligeras. Una zozobra invadió su corazón y como pudo busco la orilla para esconderse mezclándose entre los matorrales desde donde vio pasar una figura blanca jineteando un caballo de negras crines. Era una mujer inmensamente bella de encantadores ojos negros. León sintió escalofríos, quiso gritar pero no pudo, enmudeció como lo habían hecho los perros minutos antes. Las siluetas siguieron su paseo corriente abajo mientras él temblaba como una hoja seca, estaba atolondrado quería echar a correr.
Cuando apenas sacó fuerzas para dar un paso llegó a sus oídos un fuerte lamento que resonó en las paredes del río dejando eco. Era un alarido lastimoso, sobrecogedor, que lo hizo regresar al escondite. El grito del espectro se fue extendiendo sobre el agua clamando justicia y arrepentimiento mientras sus quejidos penetraban en el silencio de la noche. Solo fueron unos segundos pero a León se le hicieron horas.
Cuenta el abuelo que su padre encontró a León tendido en los matorrales del río hasta la mañana siguiente. Sus ojos desorbitados seguían prendidos de aquel espectro mientras hablaba incoherencias. Después de eso le asaltaron unas fiebres muy fuertes que lo llevaron a la tumba pero antes tuvo un momento de lucidez para narrarle a su madre lo acontecido. A partir de esas apariciones los pobladores evitaban caminar por el río y menos aún al anochecer pero algunos hombres, principalmente, envalentonados desafiaban las teorías y caminaban por el río. Aunque se les veía entrar jamás volvían a salir.
Cuando apenas sacó fuerzas para dar un paso llegó a sus oídos un fuerte lamento que resonó en las paredes del río dejando eco
Ultimos articulos de SocoCrusgo
1 comentario
-
Enlace comentario
Miércoles, 14 de Septiembre de 2011 07:06
Publicado por
Gaby Sanz
Querida autora, le sugiero continue con sus sesiones de meditacion y oracion para que no la atormenten mujeres blancas. Felicidades por sus redacciones. Saludos. =)
Dejar comentario
Asegúrese de introducir la información (*) requiere que se indique.
Código Básicos HTML está permitido.
Entretenimiento
-
Realiza Tecnológico de Monterrey quinta campaña de donación de sangre
60 alumnos participaron en la campaña de Donación Voluntaria de Sangre que realizó el Centro Estatal de la Transfusión Sanguínea en el Tecnológico de Monterrey, Campus Puebla . Erika Noemí Pérez Rojas, coordinadora de promoción a la donación voluntaria de[…]
Read more... -
Capilla del Arte UDLAP te invita a vivir al arte de una manera diferente con sus visitas guiadas
Conoce y vive la exposición temporal “Nube Negra” y la cartelera semanal de Capilla del Arte UDLAP Cholula, Puebla, a 28 de febrero de 2012.- La Capilla del Arte UDLAP preparó visitas guiadas con el fin de acercar al público[…]
Read more... -
'Un diseñador puede ser factor de decisión en una elección política', académico UDLAP
Cholula, Puebla, a 28 de febrero de 2012.- “El papel del diseñador puede ser tan importante en una campaña política que su trabajo puede llevar a decidir una elección”, afirmó el Mtro. Samuel Cortina Arteaga, jefe del Departamento de Diseño[…]
Read more... -
La colección de Arte UDLAP, participa en la exposición “Emblemas Nacionales” del IMACP
Durante la inauguración, el Coro UDLAP ofreció un concierto a los asistentes Cholula, Puebla, a 27 de febrero de 2012.- La colección de Arte UDLAP, participa en la exposición temporal “Emblemas Nacionales”, inaugurada el pasado viernes 24 de marzo en[…]
Read more... -
La falta de inversión económica para la ciencia y nacionalismos en el investigador, principales motivos de la fuga de cerebros en México Cholula, Puebla, a 27 de febrero de 2012.- Con la participación de 200 asistentes, dio inicio en la[…]
Read more...





