Henry James recomendaba no poner jamás a un personaje loco como protagonista de una historia porque era difícil y arriesgado, ya que se ponía en entredicho la credibilidad del personaje dado que un “loco” no es responsable de sus actos. No obstante la escritora colombiana Laura Restrepo plasma muy bien el perfil de Agustina Londoño en Delirio, que no solo nos hace creer en ella (Agustina) sino que, justamente a través de la locura podemos adentrarnos a la realidad de un país, inclusive más loco y desafiante, que la propia protagonista.
Agustina Londoño es una joven hermosa, extremadamente blanca, cabello largo y negro, perteneciente a una clase social privilegiada de Bogotá. Sin embargo ella (Agustina) jamás ha encontrado su lugar en ese círculo de apariencias en el que se mueven sus padres. Así que trata de crear una realidad alterna donde nadie puede estar, más que el Bichi, su hermano menor, a quien cree proteger de las severidades de Carlos Vicente Londoño; su padre. Los hermanos formarán una alianza que hará que, tanto Agustina como el Bichi, fortalezcan sus poderes, ella a través de la locura; él a través del carácter.
En esta historia sumergen varias voces narrativas que nos introducen en el vaivén de acciones, al principio disímiles, pero que poco a poco se conectan hasta llevarnos a la punta de la madeja que nos dejará sorprendidos. La locura del personaje es un “pretexto” para ventilar también, la realidad de un país (Colombia) que se ha dejado corromper por el narcotráfico haciendo que hasta los hombres “honorables” acepten negociar con aquellos “deshonrosos”, sin saber quién es quién.
Delirio, es una novela plagada de personajes complejos, que conforme el lector los va descubriendo conocerá el amor y la paciencia de Aguilar, el cinismo y desfachatez del Midas; la hipocresía de Eugenia y las temibles represalias de Escobar.
Esta novela es ágil, fluida, que una vez que pones los ojos en las primeras líneas no podrás despegarlos hasta el final.
“…observo el interior del secador, ese tubo por donde sale el aire y veo que adentro tiene un espiral de alambre (…) veo que el espiral se pone al rojo vivo, como un caramelo. Siento deseos de tocar ese alambre tan rojo con la puna de mi lengua. Mi lengua quiere tocarlo, muy rojo, muy rojo, mi lengua se acerca, mi lengua lo toca”.
Socorro Cruz Gómez
Para leer el cuento Online, entra a Delirio Laura Restrepo





